jueves, 26 de julio de 2007

escrito moral humanista: una ética equivocada

¿Cuál es la única ética que vale? Si se pregunta directamente os miraran mal, hoy en día no se habla de ética, moral ni cosas por el estilo. No se habla no porqué no exista sino porqué hay una inamovible, es la ética del capitalismo neoliberal. Es una ética individualista. Hasta ahí bien. Pero es una ética que se basa en la competencia. Bueno, la competencia puede llevar al progreso, que es la verdadera utopía y justificación del capitalismo. Progreso capitalista = cada individu@ en un futuro próximo vivirá mejor gracias a la competitividad.

La ética de la competitividad no conduce al progreso sino a la comercialización de todo lo que puede. Cada vez son menos las cosas que escapan de ser comercializadas. La competencia es por vender de la forma más óptima posible las mercancías. Todo lo que se produce o existe de forma natural puede ser comercializado o intentan que lo sea. El beneficio entra entonces en juego, el beneficio es el dios de los capitalistas, y a la vez su obsesión. Es algo sagrado, los capitalistas no son menos religiosos que los fanáticos más extremos del catolicismo o del Islam. Su dios es el beneficio y a él le hacen sacrificios de todo tipo como cualquier religión. Sacrifican vidas ajenas que compran mediante un salario o que raptan en maquilas, es la mano de obra esclava, una herencia de los estados antiguos que el capitalismo acogió con agrado. El sacrificio va desde personas individuales hasta países enteros, especialmente aquellos que cuentan con recursos de los que se puede sacar un gran beneficio con su comercialización, los energéticos. Individu@s, sociedades, culturas, ecosistemas… todo es sacrificado y comercializado. En el mundo capitalista, nada tiene valor por sí sino por su beneficio comercial. Y de ese beneficio son muy pocos los que lo disfrutan, el resto, la gran mayoría, somos los sacrificados.

Desde un punto de vista humanista, deberíamos acabar con este sistema y su ética miserable. Pero ellos, los propietarios de los medios de producción y de comunicación, tienen las armas, las leyes y la lealtad de sus cuerpos represivos que junto con el principio individualista de conservación de la mayoría, hace que el estado actual sea deprimente más allá de la espectacularidad audiovisual con la que nos envuelven. Se nos ofrece ocio, comodidades y drogas y a cambio se nos pide inamovilidad y servilismo. No hay colectivos, no hay voluntad, no hay solidaridad, no hay nada más que unos pocos que se atreven a oponerse a esta situación, para ellos su recompensa es la cárcel. El número de presos aumenta y la situación en las cárceles es cada vez más difícil. Ese es otro tema.

Somos egoístas y conservadores con lo que tenemos por naturaleza, y como más tenemos más lo somos, más esclavos y dependientes de cosas nos hacemos. ¿Cuál es el resultado de esto? Sociedades deshumanizadas, sin ideología, del día a día, del consume hasta morir, del cambia por cambiar, de adorar estrellas mediáticas tan espectaculares como idiotas, con una cultura encarada al beneficio una cultura cuyo objetivo es vender, donde lo público desaparece y lo privado se impone.

Individualmente lo más útil que creo poder hacer es recordar lo que ya sabemos: que el estado es un instrumento de los grandes propietarios para gestionar y controlar con el fin de obtener un beneficio de todo lo que les rodea. No es solo un instrumento de control de los propietarios, la minoría, sobre los no propietarios, la mayoría, es también el control de especies, de recursos y de culturas cuya supervivencia depende de la rentabilidad que se pueda obtener de su gestión. Quizás el miedo a la represión me impide hacer otras cosas, de las cuales tampoco estoy convencido de su eficacia. Así que me conformó con decir cómo lo veo.

La situación es para llorar y lo que hacemos es comprar y comprar, pese a que todo es más y más caro y que el sistema de vida es cada vez más enfermizo e inviable a un futuro próximo. Aunque para la gran mayoría su presente es ya inviable y miserable, pero eso nos la pela, y así seguirá mientras las gasolineras den gasolina, los grifos agua, los cajeros dinero, la electricidad nos ilumine y los medios de comunicación nos entretengan. Si con esto no nos basta siempre podemos drogarnos y anular nuestra personalidad. Hay cosas buenas o al menos buenos momentos que escapan al control de los amos del mundo, pero los capitalistas los estudiaran para poder comercializarlos y entonces todo se podrá comprar y la humanidad pasará a ser la especie más pasiva pese a nuestra capacidad creativa.


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